En un giro diplomático que podría marcar un punto de inflexión en la guerra de Europa del Este, delegaciones de Estados Unidos, Rusia y Ucrania finalizaron este sábado en Abu Dabi su primer encuentro trilateral cara a cara desde febrero de 2022.

La reunión, organizada por el enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff, reabre un canal de diálogo directo que había permanecido interrumpido durante casi cuatro años de enfrentamientos.

Mediante la red social X, Witkoff resaltó la hospitalidad de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y evaluó de manera positiva el desarrollo de las conversaciones. “Ya se acordó continuar las negociaciones la próxima semana en el mismo lugar”, señaló el funcionario, remarcando el regreso de Washington a un rol de mediación activa bajo la promesa de Trump de poner fin al conflicto “en 24 horas”.

El marco de la negociación

La selección de Abu Dabi como sede responde a la política de neutralidad activa de los EAU, que en el pasado ya habían actuado como facilitadores en intercambios de prisioneros.

Delegaciones: Aunque no se publicó una nómina oficial, trascendió que Ucrania estuvo representada por un equipo de alto rango con aval directo del presidente Volodymyr Zelensky. Por el lado ruso, participaron funcionarios de la Cancillería y del Kremlin, con un marcado hermetismo informativo de la agencia TASS hasta que Witkoff confirmó el encuentro.

Clima del diálogo: Zelensky definió las conversaciones como “constructivas”, un cambio significativo frente a su anterior rechazo a negociar mientras continúe la ocupación rusa de territorio ucraniano. Rusia, en cambio, mantuvo silencio oficial, aunque la concreción de la reunión sugiere una posible flexibilización de su postura sobre los llamados “objetivos no negociables”.

Ejes centrales en Abu Dabi

La rapidez con la que se organizó la cita refleja la presión de la Casa Blanca por exhibir avances concretos en política exterior. Especialistas internacionales plantean que la iniciativa de Trump podría contemplar la creación de una zona desmilitarizada bajo control de fuerzas europeas —excluyendo tropas estadounidenses— y el aplazamiento por dos décadas del ingreso de Ucrania a la OTAN, a cambio de un fuerte proceso de rearme.

Sin embargo, pese al tono alentador, los combates en el Donbás continúan, lo que convierte a estas tratativas en una verdadera carrera contra el reloj. La próxima semana, la atención internacional volverá a concentrarse en el Golfo Pérsico para evaluar si este “ambiente constructivo” logra plasmarse en un primer borrador de alto el fuego.

 

 

IDC