Un informe elaborado en 2002 por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) ya advertía sobre el elevado riesgo geológico en el Barrio Sismográfica de Comodoro Rivadavia, debido al avance urbano sobre el cerro Hermitte. Ese sector sufrió un derrumbe parcial durante el último fin de semana, lo que obligó a realizar evacuaciones masivas y desplegar amplios operativos de emergencia.

De acuerdo con el documento titulado *“Estudio de Peligrosidad Geológica en el Barrio Sismográfica”*, confeccionado hace 24 años por la Dirección de Geología Ambiental y Aplicada del Instituto de Geología y Recursos Minerales del SEGEMAR, se identificaron tres aspectos centrales que debían ser atendidos por las autoridades: la presencia de materiales naturalmente desplazados, la posibilidad de movimientos de ladera y la necesidad de informar y capacitar a los vecinos sobre la problemática.

“El inconveniente principal del barrio radica en su crecimiento sobre depósitos de deslizamientos, conformados por materiales removidos de manera natural que contienen numerosos vacíos subterráneos generados por procesos de erosión hídrica subsuperficial. Esta condición puede derivar en hundimientos del suelo ante una urbanización intensa, provocando daños en viviendas, cañerías y en toda la infraestructura de servicios”, señalaba el informe. Asimismo, se advertía que no podía descartarse la repetición de deslizamientos, por lo que el municipio debía implementar un sistema permanente de monitoreo si el barrio continuaba expandiéndose.

Ante ese escenario, los especialistas recomendaron instruir a los residentes sobre las características del terreno donde están asentadas sus viviendas, con el objetivo de generar conciencia sobre el riesgo existente y facilitar la comprensión de los problemas asociados a la ampliación del Barrio Sismográfica.

En ese marco, el SEGEMAR estableció una serie de limitaciones que debían ser contempladas por los funcionarios:

* Evitar la instalación de cañerías subterráneas y priorizar sistemas subaéreos o en zanjas enrejadas para facilitar su control.
* Reducir el riego al mínimo indispensable.
* No habilitar nuevas zonas que requieran riego.
* Abstenerse de realizar movimientos de suelo.
* Impedir la expansión del barrio sobre la ladera y su área de influencia.
* No edificar sobre construcciones preexistentes.
* Prohibir perforaciones, inyecciones o extracciones de fluidos y materiales.
* Conformar una comisión vecinal de control y alerta que informe a las autoridades ante cualquier señal de desplazamiento, como grietas, inclinación de postes o fisuras en las edificaciones.

Frente al crecimiento sostenido del barrio, el informe remarcaba la necesidad de efectuar un seguimiento sistemático de los movimientos del terreno, advirtiendo que el aumento de la presión sobre los materiales deslizados incrementaría el riesgo de daños tanto en la infraestructura como en las personas. Para reducir los efectos de estos fenómenos, también se sugería la instalación de un sistema de alarma eficiente.

No obstante, el barrio continuó expandiéndose y en las últimas horas se confirmó el derrumbe parcial del cerro Hermitte, situación que provocó cientos de evacuaciones y la activación de operativos de emergencia en la zona.

En paralelo, el Concejo Deliberante resolvió declarar la emergencia geológica y urbanística por un plazo de 90 días, con el objetivo de aplicar medidas destinadas a reducir los riesgos derivados de la inestabilidad del suelo en el área afectada.