Bastián J., el chico de 8 años que permanece en estado crítico tras el choque entre una camioneta y un UTV en el sector de La Frontera, en Pinamar, fue trasladado a Mar del Plata. El menor fue derivado el jueves 15 de enero alrededor de las 16.30 por vía aérea al Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil (HIEMI), donde será intervenido quirúrgicamente por tercera vez.

“En la fecha de hoy, y en función de la evolución favorable de los parámetros clínicos, se comunica que el paciente masculino reúne las condiciones médicas necesarias para un traslado seguro”, señaló el último parte médico.

En menos de un día, el niño fue sometido a dos cirugías en el Hospital de Pinamar Dr. Pepe Olaechea para controlar hemorragias internas. Este viernes se informó que presenta “múltiples fracturas de cráneo”  que no habían sido advertidas inicialmente por falta de equipamiento técnico. Ante este cuadro, los especialistas le colocaron una válvula de control de presión intracraneal en una intervención quirúrgica que resultó exitosa.

Cómo fue el choque

Según la reconstrucción, Bastián viajaba en el UTV, que habría sido conducido por una amiga del padre del menor. La madre no se encontraba presente al momento del episodio. En el vehículo también se trasladaban otros dos chicos.

Como consecuencia del impacto, el niño golpeó su cuerpo contra uno de los parantes de la estructura de la cabina, lo que le provocó lesiones internas de extrema gravedad. Tras el siniestro, una médica que estaba en el lugar le practicó maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) hasta la llegada de una ambulancia, que lo llevó de urgencia al hospital. Desde entonces, continúa bajo estricta observación, mientras su familia y el equipo de salud siguen de cerca su evolución.

Los vehículos quedaron bajo resguardo para la realización de peritajes, con el objetivo de establecer cómo se produjo la colisión y si alguno circulaba fuera de las normas vigentes en ese sector. La causa fue caratulada como lesiones culposas y continúa en investigación judicial.

“La circulación de vehículos en los médanos debería estar prohibida”
A partir de esa coincidencia, el especialista en seguridad vial Gustavo Brambati y el abogado penalista Rodrigo Tripolone analizaron la zona de La Frontera, en Pinamar.

“El lugar donde ocurrió el hecho es extremadamente riesgoso: reina una gran anarquía”, sostuvo Brambati. “En los médanos pueden darse situaciones insólitas y muy difíciles de resolver”, agregó. Desde su perspectiva, “en espacios con libre albedrío los controles deberían ser más estrictos, porque cuando un vehículo vuelca, muchas veces termina cayendo sobre los ocupantes”.

Brambati también remarcó que “La Frontera debería contar con habilitaciones específicas para que este tipo de rodados, como los UTV, puedan circular de manera segura”.

Un abogado penalista cuestionó la investigación
El penalista Carlos Dieguez señaló que la situación procesal podría modificarse de forma significativa según la evolución médica del niño. “De acuerdo con cómo progrese su estado de salud, irá cambiando la calificación legal”, explicó.

Dieguez consideró llamativo que el conductor de la camioneta no esté detenido. Detalló que el Código Penal y la Ley Nacional de Tránsito 24.449 contemplan sanciones severas en casos de conducción imprudente o temeraria. “Resulta extraño que no esté detenido. La ley prevé la detención ante conducción imprudente, temeraria, parabrisas polarizados, falta de oblea de VTV. Son prohibiciones absolutas”, enumeró, y subrayó que la acumulación de infracciones puede pesar fuertemente en la causa.

El tricampeón del Dakar Marcos Patronelli examinó lo que ocurre cada verano en ese sector y advirtió sobre los riesgos que se repiten temporada tras temporada.

El piloto fue contundente: “Tiene que haber orden y disciplina. Me indigna porque participo todos los veranos en la costa atlántica y no puede ser lo que pasa”. Y agregó: “Si vieras los videos de Pinamar, se alinean todos y hacen picadas, corren como locos todas las tardes”.

Para Patronelli, el problema principal no es el uso de estos vehículos en sí, sino la ausencia de límites claros y de conciencia sobre el peligro. Explicó que el área más riesgosa no es la playa, sino las dunas: “En los médanos no sabés qué hay del otro lado. Ahí se producen los encuentros, los choques y los accidentes”. Según indicó, la combinación de velocidad, falta de visibilidad y maniobras imprudentes termina generando situaciones graves como la ocurrida en los últimos días.

Patronelli sostuvo que muchos usuarios subestiman o directamente no dimensionan el riesgo. “Hay gente que sabe manejar y chicos que no. Con orden se evita que hagan picadas. Está buenísimo andar, pero así se lastiman”, concluyó.

IDC