La CGT volverá a poner en marcha su plan para atenuar el alcance del proyecto de reforma laboral que el Gobierno pretende sancionar el mes próximo en el Congreso. Con ese objetivo, en los próximos días iniciará una ronda de contactos con gobernadores para persuadirlos de que no respalden la iniciativa a través de sus legisladores o, en su defecto, promuevan modificaciones en los artículos que el sindicalismo considera más problemáticos.
Al mismo tiempo, la central sindical decidió que a las reuniones que comenzarán el viernes próximo en el Senado asistan únicamente los abogados laboralistas de su equipo técnico. Allí se evaluarán posibles cambios al proyecto antes de que la Cámara alta empiece su tratamiento formal en los primeros días de febrero.
“Esta semana no habrá dirigentes, solo nuestros equipos técnicos en el Senado. La semana siguiente se retomarán los encuentros con los bloques y quizás participen algunos referentes sindicales”, explicó un vocero de la central obrera.
Desde este viernes se pondrá en funcionamiento una comisión técnica en el Senado que revisará los planteos del sector sindical y del empresariado, con la intención de consensuar modificaciones que luego serían llevadas al recinto el 10 de febrero.
El estado de la negociación
Esta instancia de diálogo se abrió a partir de una iniciativa de la presidenta del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara alta, Patricia Bullrich, quien en diciembre había decidido postergar el debate de la reforma ante la fuerte oposición de la CGT, que ese mes encabezó una multitudinaria movilización a Plaza de Mayo.
En paralelo, dirigentes de la central obrera recorrerán distintas provincias para mantener reuniones con gobernadores y transmitirles de manera directa sus objeciones al proyecto que el gobierno de Javier Milei considera clave para la segunda mitad de su gestión.
“La idea es visitar todas las provincias”, señalaron las mismas fuentes a la Agencia Noticias Argentinas, aunque reconocen que no está garantizado que puedan reunirse con todos los mandatarios antes de que se inicie el debate en el Senado.
La estrategia guarda similitudes con la gira que viene realizando el ministro del Interior, Diego Santilli, aunque con un objetivo opuesto: mientras el funcionario busca sumar apoyos y consensos en torno a la denominada “modernización laboral”, la CGT intenta frenar o modificar su contenido.
Los principales puntos de rechazo
Entre los aspectos que la CGT busca suavizar figura la ampliación del listado de actividades consideradas “esenciales”, lo que implicaría la obligación de garantizar servicios mínimos durante las medidas de fuerza.
Asimismo, rechazan que se mantenga sin cambios la eliminación de la ultraactividad de los convenios colectivos, ya que esto podría derivar en acuerdos a nivel de empresa, desplazando los convenios por rama de actividad y debilitando el poder de negociación de los sindicatos.
También cuestionan las modificaciones propuestas sobre la llamada cuota solidaria que aportan los trabajadores no afiliados, establecida por convenio, y la creación del Fondo de Asignación Laboral (FAL) como reemplazo del actual régimen de indemnizaciones.
IDC

